|
 |
|
|
|
Nigrán supo crecer al ritmo de Vigo y de Baiona, y sacar partido turístico de sus magníficas playas y del abrigado enclave de Panxón. Uno de sus mayores atractivos son los pazos y el Templo Votivo do Mar, de Antonio Palacios
|
|
Panxón, capital turística
Nigrán cuenta con playas muy valiosas y conocidas. La playa América es, posiblemente, la más concurrida, con más de 1.000 metros de fina arena y multitud de servicios turísticos. Otras, como Madorra, Area Fofa o Ribas Brancas son menos conocidas pero también hermosas. La de Patos es la preferida por los surfistas. Así y todo, la zona más desenvuelta turísticamente es la de Panxón.
En esta parroquia se encuentra el arenal del mismo nombre, y también uno de los puertos deportivos más importantes de Galicia. El puerto de Panxón tiene una gran actividad en el verano. Dispone de un dique de abrigo de 100 metros de largo y muelles de 77 metros.
|
|
Una villa moderna
Existen restos arqueológicos que demuestran que estas tierras estuvieron habitadas durante la época prerromana. Por ejemplo, quedan mámoas y castros en los lugares de Vilariño y Chaín. Pero Nigrán no empezó a coger un carácter propio hasta finales del siglo XIX. Roma pasó solamente para comunicar otras villas, por lo que quedan huellas de dos calzadas imperiales. Durante la Edad Media, y buena parte de la Moderna, las tierras de la comarca se repartían entre el monasterio de Oia y los condados de Priegue y Gondomar.
Debido a su excepcional climatología, Nigrán fue lugar de residencia de numerosas familias acaudaladas. Gracias a esto, hoy hay un buen número de interesantes pazos que merecen ser visitados. El más destacado es la Torre da Touza, construida en el siglo XVI por el capitán de los tercios de Flandes Gregorio Vázquez Ozores y reformado más tarde, en el siglo XVIII. Es muy vistoso el Pazo de Cadaval, levantado en el siglo XIV por el seguidor de Pedro I "O Cruel", el militar Vasco Gámez de Cadaval.
También están bien conservados los pazos de Cea (siglo XVI), de Brito (siglo XVII), de Lamelas (siglo XVII) y de Pías (siglo XVII).
Pero no fue hasta el auge de Vigo como potencia industrial cuando Nigrán empezó a crecer, potenciando las cualidades del sector pesquero, del industrial y, más tarde, del turístico.
|
|
La milenaria devoción por el mar
En la propia parroquia de Panxón, las autoridades le encargaron al prestigioso arquitecto porriñés Antonio Palacios la construcción de un homenaje al mar. Palacios edificó en los años 30 el Templo Votivo del Mar, en el que algunos estudiosos encuentran un guiño al estilo de Gaudí mezclado con un marcado carácter gallego, por el uso de la piedra en bruto. Una de las torres, circular, simboliza un faro con su rosa de los vientos.
Al lado del templo de Palacios están los restos de una iglesia sueva del siglo VII dedicada a San Pantaleón, de quien deriva el nombre de Panxón. Lo que se conserva es el arco de la entrada.
En el apartado de arquitectura civil, merece una visita el puente de Ramallosa. También es conocido por el nombre de San Pedro Telmo, el obispo de Tui que la mandó levantar en el siglo XIII. Conserva su aspecto medieval romanizante. La leyenda cuenta que la mujer que no podía tener hijos iba a este puente. El primer hombre que pasase tiña que echarle agua del río en el vientre. Ella quedaba preñada y el paseante se convertía en el padrino del niño.
|
|
|


|